SABER
HACER

HACER SABER

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PROGRAMA
ARTESANADO
Y DISEÑO
ARGENTINO

El Programa Artesanado Argentino tiene como
objetivo generar trabajo a partir del saber hacer diverso,
rico y amplio de nuestro bello territorio.

OBJETOS
CON ALMA

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En muchos países de la periferia, el camino de la producción de objetos no pasa por las grandes industrias y tecnologías, sino por un camino artesanal. Y es ese don del hacer con las manos el que imprime también de alma a los objetos. Y los que de algún modo sanan son las personas que lo hacen y también los que reciben el regalo de este trabajo a través de la huella, la mano y el corazón del artesano.

“Entre el tiempo sin tiempo del museo y el tiempo acelerado de la técnica, la artesanía, palpita el tiempo humano”, explicó a su tiempo Octavio Paz (1998), escritor mexicano, Premio Nobel de Literatura y quien mejor ha definido e interpretado lo que significa el acervo material e inmaterial.

Por eso, al objeto artesanal solemos apreciarlo y disfrutarlo con todos los sentidos. Lo acariciamos, lo miramos y escudriñamos. Hasta lo olemos o escuchamos. La presencia de la mano en los objetos anima y revitaliza el mundo en el que vivimos. Además, el objeto artesanal pertenece a un mundo anterior a la separación entre lo útil y lo bello. Hecho con las manos, guarda impresas, real o metafóricamente, la huellas digitales de quien lo hizo. Esas huellas no son la firma del artista, no son un nombre, tampoco son una marca. Son más bien una señal: la cicatriz casi borrada que conmemora la fraternidad original de los hombres”, agrega Paz.

Pasando de generación en generación, de padres a hijos, como un preciado legado, la artesanía no tiene tiempo. Entre su pasado y su presente no hay ruptura, sino continuidad. Por eso mismo, también, la artesanía se cuece en lo local. Imprime en cada pieza, sea del material que sea, su imaginario e identidad.

El artesano se define por su oficio. Su ‘don de hacer’ es su razón de ser y su trabajo no está dividido por un horario rígido sino por un ritmo que tiene más que ver con el del cuerpo y la sensibilidad que con las necesidades abstractas de la producción.

El artesanado es un antídoto a la industrialización. El regreso a los oficios como paradigma de la primacía del ser humano sobre la máquina. Así, el trabajo manual es el único antídoto contra la deficiencia espiritual del mundo moderno. Y es justamente en ese proceso del hacer, en esa experimentación y juego, donde, el ser humano se revela. Se muestra cómo y tal cuál es. Manifiesta su esencia.

Por eso cada vez más debemos ocuparnos de objetos que valgan verdaderamente la pena. Y hacerlos de un modo que también lo sea.

LUJAN CAMBARIERE

DISEÑO &
ARTESANÍA

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¿Por qué diseño y artesanía?

Básicamente porque es la gran fórmula que supimos concebir al Sur en pos de la generación de empleo. Los nuevos diálogos entre artesanía y diseño, tienen como objetivo principal el desarrollo de las poblaciones que quedaron relegadas. En su mayoría, comunidades de artesanos que a través del rescate de técnicas y materiales que les son propios, además de un imaginario muy valorado en este mundo globalizado, pueden generar ingresos para ellos y sus familias. Eso sí, la mayoría necesita de una mirada especializada que los pase por el tamiz de la contemporaneidad. Por lo que tienen un rol fundamental el diseñador y el diseño.

Una ecuación, por empezar, que tiene en la palabra de origen indígena Piracema, unas de sus máximas claves. La palabra Piracema es un término que designa un fenómeno natural muy particular: cuando los peces migran en el sentido de las nacientes de los ríos, subiendo las correntadas, para reproducirse. Por motivos que sólo la naturaleza sabe, los peces son movidos a volver al lugar donde nacieron, para, recién allí, proyectar la nueva vida. Esa imagen de una vuelta a los orígenes para, a partir de ahí, instalar la vanguardia, debería ser la fuente de inspiración y línea fundacional y estructural de cualquier proyecto al Sur. La más bella metáfora para resumir la que debiera ser nuestra filosofía de trabajo: “‘Volver al origen para beber de la tradición y transpirar contemporaneidad’.

PIONEROS DEL COMERCIO JUSTO

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El movimiento nació en Holanda en la década del cincuenta con una causa bien específica –tomar conciencia del carácter desigual de los intercambios entre el Norte y el Sur–, su objetivo principal fue –y es– el de promover otro tipo de intercambios basados en el diálogo, la transparencia, el respeto y la equidad. Un desarrollo sostenible que ofrezca mejores condiciones sobre todo a los pequeños productores y trabajadores desfavorecidos. Lo paradójico o curioso es que este movimiento, si bien fue creado en el Norte, nuestros pueblos originarios -collas, wichis, tobas, mapuches y pilagás- son sus maestros.
Entre sus postulados o principios encontramos: una distribución de los ingresos que asegure condiciones de trabajo justas y dignas; igualdad de ingreso para las mujeres; el estímulo al cuidado del medio ambiente y las actividades productivas

sustentables; el pago de un precio justo a los productores a través de, por ejemplo, minimizar la cadena de intermediarios y un compromiso para mejorar sus condiciones de vida ya que el objetivo principal del movimiento es la reducción de la pobreza. Todo en el marco, además, del rescate de la identidad, para la preservación de la cultura, entre otros, que son las bases de su cosmovisión indígena. Un paradigma que ellos han practicado desde siempre.

El Comercio Justo no se limita a los participantes de la cadena de producción sino que se extiende a los ciudadanos ya que al adquirir un producto se está aceptando las políticas que lo hicieron posible. Por eso todos debemos replantearnos qué consumimos y por qué lo hacemos.

 

INNOVACION SOCIAL

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Es innovación genuina. Innovar de cualquier modo no tiene sentido. Necesitamos un salto cuántico del diseño y un salto cualitativo anclado en lo humano para que las personas sean lo más importante. Nada tiene importancia ni significa nada si no tenemos en cuenta la dimensión humana.

Si hasta ahora el diseño se definió por lo estético, de ahora en más se va a definir por lo ético. Unido a conceptos que antes nunca se habían relacionado, como por ejemplo, tejido social, territorio, ciudadanía, patrimonio, diversidad cultural, paz y hasta el concepto de resiliencia entendida como la capacidad que tiene un ser humano de recuperarse ante la adversidad.

Como sostenía Lina Bo Bardi: “Un mundo de consumo en resonancia con nuestro corazón”.